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L’Ajuntament de València recibe su primera adquisición para el Palacio de los Marqueses de Montortal, segunda sede del Museo de la Ciudad

• 'Sagrada Familia con San Juanito y ángeles músicos', de José Vergara.

04/10/2026

  • La llegada a València del cuadro Sagrada Familia con San Juanito y ángeles músicos, de José Vergara (1726-1799), adquiere especial simbolismo, al convertirse en la primera obra de arte que se compra este mandato para el Palacio de Montortal
  • La pintura fue adquirida por un precio de remate de 26.000 euros (más comisiones e impuestos) en la subasta celebrada el pasado 30 de junio por Segre Subastas, tras ejercer el derecho de tanteo el Ministerio de Cultura en nombre del Consistorio
  • José Luis Moreno: “Con esta adquisición, enriquecemos nuestros fondos con una pieza de excepcional calidad y claramente representativa de la producción de Vergara, quee traemos de vuelta a la ciudad en el 300 aniversario del nacimiento del pintor”
  • La escena, firmada y fechada en 1788, representa a la Virgen sedente, con el Niño Jesús dormido en su regazo y rodeada por las figuras de San José, San Juanito y de dos ángeles músicos, en una atmósfera de serena intimidad devocional

L’Ajuntament de València ha recibido ya la primera adquisición para el Palacio de los Marqueses de Montortal, segunda sede del Museo de la Ciudad: el cuadro titulado Sagrada Familia con San Juanito y ángeles músicos, obra maestra de José Vergara (1726-1799). La pintura fue adquirida por un precio de remate de 26.000 euros (más comisiones e impuestos) en la subasta celebrada el pasado 30 de junio por la casa Segre Subastas (Madrid), en el marco del 300 aniversario del nacimiento del reconocido pintor valenciano y tras ejercer el derecho de tanteo el Ministerio de Cultura en nombre del consistorio.

“Desde el Gobierno municipal, queremos reivindicar la figura de José Vergara como uno de los grandes artistas valencianos del siglo XVIII y como impulsor de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, mediante la recuperación, la difusión y la puesta en valor de su legado”, ha explicado el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno. “Con esta adquisición, enriquecemos nuestros fondos con una pieza de excepcional calidad, importante formato y claramente representativa de la producción artística de Vergara, que traemos de vuelta a la ciudad en el marco de la citada efeméride”.

La llegada a València de la pintura adquiere especial simbolismo, al convertirse en la primera obra de arte que se compra este mandato para su exhibición en un futuro en el Palacio de Montortal. Tal como anunció la alcaldesa de València hace unas semanas en el Debate del estado de la ciudad, el inmueble, situado en la Plaza Tetuán, 4 y catalogado como Bien de Relevancia Local (BRL), albergará los fondos artísticos más antiguos que atesora el Museo de la Ciudad, lo que permitirá realizar, junto con su actual sede en el Palacio del Marqués de Campo, un recorrido de cinco siglos por la historia del arte valenciano.

El Museo de la Ciudad sumará el Palacio de los Marqueses de Montortal como segunda sede para exhibir sus colecciones artísticas de alta época, desde el Renacimiento hasta mediados del siglo XIX. Una vez se rehabilite el edificio protegido, en él se podrán admirar las obras que custodia la institución de grandes nombres del arte valenciano, como Juan de Juanes, Francisco Ribalta, Jerónimo Jacinto Espinosa, José Vergara o Vicente López, actualmente almacenadas. Esta iniciativa permitirá ampliar el Museo de la Ciudad al tiempo que se recupera patrimonialmente el Palacio de Montortal.

En palabras de la alcaldesa, María José Catalá, “la creación de esta segunda sede supondrá, junto con la reordenación de su colección permanente, la mayor transformación del Museo de la Ciudad en sus cerca de 100 años de historia, y lo situará entre los principales museos de València”. Esta iniciativa permitirá reforzar el papel del inmueble dentro de la oferta museográfica de la ciudad, con el foco puesto en la obra de autores y autoras de origen valenciano o vinculados con la ciudad, de quienes ya se tienen piezas destacadas en las colecciones artísticas municipales, pero que actualmente permanecen fuera de la vista de la ciudadanía.

Escena cargada de dulzura y de refinamiento Rococó

El cuadro, fechado en 1788 y procedente de una colección particular de Badajoz, pertenece al periodo final de Vergara, momento en el que el artista alcanzó una extraordinaria síntesis entre la tradición barroca valenciana y los ideales académicos de la Ilustración. De acuerdo con David Gimilio, director del MuVIM y ex responsable de las colecciones del Museo de Bellas Artes de València, “la composición se organiza con una delicadeza característica de su etapa más madura, en la que aúna gracia y elegancia en cada uno de los gestos de los personajes, y en la que se vuelca en transmitir ese concepto neoclásico del ‘bello ideal’”.

La obra, un óleo sobre lienzo de 175 x 120 cm, representa a la Virgen María, entronizada a la manera de una matrona romana, con el Niño Jesús dormido en su regazo y rodeada por las figuras de San José, San Juanito y de dos ángeles músicos, creando una atmósfera de serena intimidad devocional. La suavidad del modelado, la riqueza cromática de los paños y la elegancia de los rostros de los personajes, a los que Vergara integra en una escena cargada de dulzura y de refinamiento Rococó, revelan la plena madurez artística de uno de los grandes nombres de la pintura valenciana de la segunda mitad del siglo XVIII.

La figura mariana, serena y esbelta, se recorta ante un fondo arquitectónico que aporta nobleza al conjunto, parcialmente velado por un ampuloso cortinaje verde que cae en pliegues amplios y teatrales, subrayando el tono escenográfico de la representación. A un lado, San José, con gesto contenido, parece amainar la melodía que interpretan los dos ángeles músicos, uno con una chirimía y otro con una vihuela, para no turbar el descanso del Niño Jesús. A los pies del grupo principal, San Juanito, el primo del Niño, repite el gesto del silencio llevándose el dedo a los labios, implicando al espectador en la atmósfera de recogimiento.

Según señala Gimilio, comisario también de la exposición realizada sobre Vergara en el Museo de la Ciudad, “más allá de su evidente encanto formal, la obra admite una lectura iconográfica más profunda. El motivo del Niño dormido no es sólo un recurso de ternura, sino que puede interpretarse como una prefiguración de la Pasión: el sueño apacible anticipa simbólicamente la muerte futura. La escena construye así un delicado equilibrio entre lo divino y lo cotidiano: los ángeles músicos evocan la gloria celestial, mientras la actitud doméstica del grupo central acerca el misterio al ámbito íntimo de la contemplación privada”.

Similitudes con otra obra posterior de José Vergara

La pieza, desconocida hasta la fecha, puede relacionarse estrechamente con otra obra de Vergara ejecutada un año más tarde (1789) y propiedad de un coleccionista privado de Zaragoza, con la que comparte dimensiones prácticamente idénticas, la disposición piramidal de las figuras, la presencia de los ángeles músicos y el delicado tratamiento de las formas y las veladuras. Según apunta David Gimilio, “las diferencias entre una y otra son mínimas. Quizá, técnicamente, la de Zaragoza sea más perfilada y dibujística, mientras que, en la que se ha adquirido ahora, la pincelada sea más fluida y, por tanto, más sugerente y atractiva”.

“Se trata, pues, de dos versiones o réplicas, ambas firmadas por José Vergara en València”, ha proseguido Gimilio. “Así, la primera de ellas constituye la versión inicial, cuya originalidad resulta clave para comprender la ejecución de una segunda obra al año siguiente para un comitente distinto. En consecuencia, el valor de esta pieza no reside únicamente en su calidad pictórica, su composición o en el hecho de estar firmada y fechada, sino también en que representa la primera ocasión en que Vergara afronta una composición de tal envergadura, alcanzando un resultado tan satisfactorio que lo llevó a repetirla al año siguiente”.

Uno de los pintores valencianos más destacados del siglo XVIII

Pintor de referencia y hombre ilustrado, José Vergara fue uno de los artistas más significativos de la escuela valenciana del siglo XVIII, y contribuyó decisivamente a la consolidación del academicismo en la ciudad. En palabras de Daniel Benito Goerlich, catedrático de Historia del Arte en la Universitat de València, “Vergara supo superar, sin renegar de ella, la tradición de la gran pintura local de Juanes y de Ribalta, asimilar la estela tardobarroca de Palomino en la vida artística de València y, sin viajar a Italia ni a Francia, modernizar la pintura valenciana de su tiempo, con una producción inmensa y de considerable influencia”.

L’Ajuntament de València cuenta entre sus fondos pictóricos con una nutrida representación de obras de José Vergara y de su taller. De esta colección destaca especialmente el programa decorativo ideado para la Capilla de Santa Rosa de Lima (actual casa consistorial), que incluye tanto la decoración al fresco del templo como los lienzos de las ocho capillas laterales, actualmente en el Museo de la Ciudad. Las colecciones artísticas municipales se completan con otras piezas de pintura de caballete de temática religiosa, como el Salvador Eucarístico o El buen pastor, así como con varios retratos de muy distinta valoración.