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El consistorio adquiere una obra maestra del Renacimiento valenciano para el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz

• Imagen de la pintura Cristo eucarístico, del pintor valenciano Nicolás Borrás.

29/01/2026

  • El Ayuntamiento de València compra el cuadro Cristo eucarístico, obra del reconocido pintor valenciano Nicolás Borrás (1530-1610), tras ejercer el derecho de tanteo el Ministerio de Cultura a solicitud y en beneficio de la Administración municipal
  • La pintura ha sido adquirida por un precio de remate de 14.000 euros (más comisión e impuestos) en la subasta celebrada ayer por la casa Setdart Madrid y se exhibirá en el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz, en la Casa del Relojero
  • El concejal de Patrimonio Histórico, José Luis Moreno, destaca que esta adquisición “refuerza el patrimonio histórico de la ciudad y garantiza la conservación pública de una obra de extraordinario valor artístico y simbólico para los valencianos”
  • En la escena, Nicolás Borrás, uno de los seguidores más destacados de Juan de Juanes, muestra a Jesucristo, de medio cuerpo, situado tras una gran mesa cubierta por un mantel blanco sobre el que descansa la sagrada reliquia

El Ayuntamiento de València suma a sus colecciones artísticas el cuadro Cristo eucarístico, obra del destacado pintor valenciano Nicolás Borrás (Cocentaina, 1530 - Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, 1610), tras ejercer el derecho de tanteo el Ministerio de Cultura en nombre de la administración municipal. La pintura ha sido adquirida por un precio de remate de 14.000 euros (más comisión e impuestos) en la subasta celebrada ayer por la casa Setdart Madrid, y se exhibirá en el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz, que promueve el actual gobierno municipal en la Casa del Relojero, a escasos metros de la Catedral.

Gracias a este recurso, previsto en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, la obra pasará a integrarse próximamente en el patrimonio histórico-artístico de la ciudad, lo que garantizará su mantenimiento, divulgación y puesta a disposición de la ciudadanía. “La citada adquisición, fruto de la colaboración institucional entre ambas administraciones, refuerza nuestros fondos artísticos municipales y asegura la conservación pública de una obra de extraordinario valor artístico y simbólico para los valencianos”, ha destacado el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno.

Una representación temprana y excepcional del Santo Cáliz

Hace unas semanas, el Ayuntamiento de València solicitó a la Junta de Calificación, Valoración y de Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico español, dependiente del Ministerio de Cultura, el ejercicio del citado derecho de tanteo en beneficio del consistorio, en atención a la relevancia patrimonial de la obra, a la idoneidad de su adquisición y a su plena integración en el discurso expositivo del futuro centro de interpretación. La pieza, un magnífico y temprano ejemplo de esta temática en la pintura valenciana, es, además, la representación pictórica sobre la reliquia más antigua de las que se conservan en las colecciones municipales.

“La incorporación del Cristo Eucarístico de Nicolás Borrás a nuestras colecciones supone fortalecer el relato completo del Renacimiento valenciano, más allá de sus grandes figuras, poniendo en valor a otros artistas igualmente fundamentales a la hora de entender su desarrollo y madurez en nuestro territorio”, ha manifestado José Luis Moreno. “En otro orden de cosas, la compra de la citada pieza se produce en el contexto de la celebración del III Año Jubilar del Santo Cáliz en València, por lo que la adquisición de esta obra es, sin lugar a dudas, un hito cargado de simbolismo en el marco de la conmemoración del presente jubileo”, ha añadido.

La influencia del Santo Cáliz en la pintura valenciana

Tal como se recoge en el Proyecto museológico del futuro centro de interpretación, coordinado por el prestigioso historiador Miguel Navarro Sorní, “el Santo Cáliz aparece en la pintura valenciana en el segundo cuarto del siglo XVI, gracias a los pinceles de Vicente Macip y de su hijo Juan Macip (Juan de Juanes), quienes introdujeron la sagrada reliquia en muchas de sus representaciones de la Última Cena y de los Salvadores eucarísticos. Tal sería el éxito de sus composiciones y el predicamento del que gozarían en tierras valencianas, que su producción sería ampliamente seguida por los pintores de la siguiente generación”.

En la obra recientemente adquirida, un óleo sobre lienzo de 101 x 76 centímetros, Nicolás Borrás, uno de los seguidores más fieles y cualificados de Juan de Juanes, el gran pintor del Renacimiento valenciano, representa a Jesucristo en el momento de la consagración de la Eucaristía. En concreto, la escena muestra a Cristo, de medio cuerpo, situado tras una gran mesa cubierta por un pulcro mantel blanco sobre el que descansa la reliquia del Santo Cáliz. Detrás de ésta, Cristo alza su mano derecha mostrando la sagrada forma en la que se inscriben las iniciales IHS, al tiempo que lleva su mano izquierda al corazón.

De acuerdo con José María Gómez Frechina, ex conservador de pintura del Museo de Bellas Artes de València, la obra, de composición equilibrada, “transmite una espiritualidad silenciosa acorde con el carácter meditativo que define buena parte de la producción artística de Nicolás Borrás. Así, el rostro de Cristo responde al ideal de belleza serena y humanizada característico de la escuela juanesca: óvalo facial equilibrado, transición suave entre luces y sombras, y un cuidado tratamiento del cabello y la barba. La expresión recogida y la leve inclinación del cuello refuerzan el carácter meditativo y silencioso de la escena”.

En otro orden de cosas, “el tratamiento de las telas, especialmente el manto rojo de amplios pliegues y el fondo verde ricamente decorado con brocados dorados, revela un notable dominio del color, del volumen y de la composición. El fondo actúa, asimismo, como un elemento de realce simbólico, aportando solemnidad sin restar protagonismo a la figura central, encarnada por Cristo. Mención especial merece el mantel blanco dispuesto en primer plano, tratado con una precisión casi miniaturista, cuyos pliegues angulosos y luminosidad fría evidencian la pulcritud técnica y la atención al detalle propias de Nicolás Borrás”.

El Santo Cáliz en el contexto de la Última Cena

“Según los evangelios, la noche antes de su Pasión, Jesucristo celebró la cena pascual con sus discípulos. Era una cena ritual, en la que se recordaba la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud sufrida en Egipto”, continúa explicando el Proyecto museológico del futuro centro de interpretación. “Lejos de ser algo informal, ésta se celebraba siguiendo un ritual muy preciso, con gestos y palabras formales provenientes de la tradición bíblica y judaica. Según este ritual, tras los ritos preliminares, el padre de familia tomaba en sus manos un pan ácimo y recitaba la bendición sobre él, lo partía y daba un fragmento a cada comensal”.

Así lo hizo Jesús, con estas palabras: “Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. A continuación, se comía el cordero pascual, con el pan ácimo y las verduras amargas. Después, se llenaba de vino una copa, llamada el “cáliz de bendición”, se pasaba a los comensales y todos bebían de ella, tal y como hizo Jesús, pero con unas palabras que le darían al rito una nueva significación: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”.

“Este cáliz debía ser de piedra dura, no porosa, y pasaba de padres a hijos, como una preciada reliquia. La antigüedad del Santo Cáliz y su perfección denotan que era propiedad de una familia acomodada, que lo utilizaría para el ritual pascual desde generaciones anteriores”. Una antigua tradición afirma que el Santo Cáliz de la Catedral de València fue la copa utilizada por Jesucristo para la celebración de la Última Cena con sus apóstoles. Una tradición reforzada, además, por la concordancia de las características del Santo Cáliz de València con las que, en época de Jesús, tenía el “cáliz de bendición” de la Cena Pascual.

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José Luis Moreno