La plaça i la Biblioteca Municipal Maria Beneyto, dedicades a l’autora el 1997 i el 1998, respectivament, simbolitzen el reconeixement a una vida sencera lligada a València. La ruta comença amb el poema “Ciudad”, de Poemas de la ciudad (1956), un retrat existencial i simbòlic del món urbà.
CIUDAD
Una ciudad es esto que pisamos ahora
con los pies que nos dieron para las tierras desnudas.
Un campo muerto y hondo, una playa asfixiada.
(La patria de hierbas resucita en la noche
y los peces golpean las arenas sedientas.)
Es también una roca levantando su brazo,
una sed junto a un río, una herida del monte
o un hambre que se alarga en olfato de caza.
(¡Qué negra pesadilla, los bisontes nocturnos
en las ciegas manadas, embistiendo al recuerdo!)
Una ciudad es siempre cementerio remoto,
estadística fría, maquinaria vibrante.
Una lenta tristeza que el neón ilumina
para que así la lluvia nos encuentre propicios
y extraiga de las sombras criaturas de asfalto...
Sin embargo, más cerca, más candente, la vida.
(Al nombrarla se agotan mis palabras flotantes.)
La humana vida nuestra. El calor más oscuro.
¡Tantas casas cerradas y silencios ardientes!
¡Tanta música viva y caminos dispersos...!
Una ciudad es esto donde tú y yo vivimos
entre duros contrastes de opulencia, miseria,
semáforos y ruedas (nosotros los peatones
en su empuje masivo) y un conjunto de seres
extraños entre sí, y a veces solidarios.
