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LOS CONTENIDOS DEL CENTRO ARQUEOLÓGICO DE L'ALMOINA

LA PRIMERA CIUDAD CRISTIANA

Jarra funeraria Jarra de cerámica africana (siglo VII) encontrada en una tumba

La caída del Imperio Romano de Occidente supuso el fin de muchas ciudades, pero no de todas. Lo que sí sucumbió fue el sentido de la ciudad romana, que se basaba en una amplia autonomía con respecto al poder central. Desaparecida la antigua sociedad civil, ahora será el cristianismo el elemento rector y dinamizador de la vida urbana.

Los antiguos edificios paganos y civiles, desfasados para mantener su uso inicial, pero de sólida construcción, fueron usados como cantera o vueltos a usar con otras funciones, como pasó con la curia y el santuario de Asklepios de Valentia.

De la misma manera, la nueva y única religión se organizó a partir de la administración romana, creándose diócesis que se solaparon a las anteriores divisiones territoriales. En pocos siglos, sobre las ciudades que pervivieron, surgió una tupida red de obispados, que ayudó al mantenimiento de la vida urbana.

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Sarcófago Sarcófago del siglo IV del Museo de Bellas Artes de Valencia

Eran la Iglesia y los obispos quienes prácticamente dirigían las ciudades y dejaron su profunda huella en la trama urbana con sus nuevos edificios: iglesias, baptisterio (13), palacios episcopales, tumbas monumentales,...

De capital trascendencia fueron los mártires, cuyas sepulturas, lugares de martirio o cualquier clase de reliquias, y los actos litúrgicos que llevaban implícitos, condicionaron en gran medida la futura organización y la misma entidad arquitectónica y urbanística.

Estos lugares martiriales se convirtieron en focos de atracción a la hora de construir edificios conmemorativos e instalar nuevos cementerios, y en muchos casos llegaron a ser grandes centros de peregrinación.

La memoria de un martirio y los primeros cementerios cristianos

El deseo de los fieles de enterrarse cerca de las tumbas de los mártires (ad sanctos), como el cementerio surgido en torno a la tumba de San Vicente en la Roqueta, o en aquellos lugares relacionados con el martirio (14), será una de las costumbres funerarias cristianas que propiciarán la instalación de cementerios en el interior de las ciudades.

Desde el siglo V se constata en l’Almoina el primer cementerio (15) intramuros, sobre un antiguo edificio romano relacionado con el martirio de san Vicente. Este pequeño cementerio urbano todavía era hispanorromano, caracterizado por inhumaciones individuales en fosa y cubierta de tejas, y la ausencia de ofrendas funerarias. En él sólo tendría acceso una minoría privilegiada, el resto continuaría utilizando las necrópolis extraurbanas.

Tumbas de la primera fase Tumbas de los siglos V-VI

En el mismo lugar, a partir de fines del s. VI, se instaló otro cementerio totalmente diferente y de mayores dimensiones, más ligado al mundo hispanovisigodo. Son grandes tumbas de sillares para inhumaciones múltiples, de carácter familiar y contienen ofrendas funerarias.

Los obispos se enterraban en tumbas individuales, en el área catedralicia, como el mausoleo conocido como “Cárcel de San Vicente”, seguramente construido para albergar el sepulcro de San Vicente, a cuyos pies recibiría sepultura el obispo Justiniano, supuesto constructor de los edificios del grupo episcopal y principal figura de la iglesia valenciana de esta época.

Interior de la cárcel de San Vicente Interior de la cárcel de San Vicente

La Sede Episcopal

La Sede Episcopal se superpuso al centro político y religioso de la ciudad romana. El paisaje urbano se “cristianizó” reconvirtiendo algunos edificios, como la curia, y desmantelando otros, que servirán como canteras para nuevos edificios.

El conjunto episcopal se configuraría monumentalmente en la primera mitad del s. VI por el obispo Justiniano, y se completó con nuevas construcciones menores. El principal edificio fue la Catedral, de probable planta basilical, de tres naves separadas por columnas y cabecera con ábside poligonal. Se ha localizado al sur del l’Almoina, ocupando la actual plaza de l’Almoina y parte de la actual catedral. Se conocen dos edificios conectados con la cabecera de la catedral. Uno de ellos, al sur, es la llamada Cárcel de San Vicente, que debió ser el mausoleo de san Vicente y el otro, al norte, sería un baptisterio (13).

Infografia L'Almoina en el 650 d.C.

El pequeño ábside de herradura que se sobrepone a un edificio romano, debe ser una memoria (16) vinculada al martirio de San Vicente. Su entorno se usó intensamente como cementerio durante tres siglos.

Vista aérea del ábside La memoria martirial

Otro edificio del área episcopal fue la antigua curia, precedida por un monumental pozo de sillares de piedra.

En la parte norte funcionó un amplio espacio destinado a actividades productivas, con una noria (16) y silos para almacenar grano.


Los números entre paréntesis indican ubicaciones en el plano de itinerarios

L'Almoina

Los números entre paréntesis indican ubicaciones en el plano de itinerarios

Itinerario del recorrido arqueológico con la situación de los edificios principales (pdf 648 kb)



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