Buscando, por favor espere....

Ruta norte - 08. Atarazanas - València

Atrás Ruta norte - 08. Atarazanas

RUTA NORTE - 08. Atarazanas

 

 

Vista anterior de las Atarazanas antes de la Restauración.
(Fuente: "Las Atarazanas del Grao de la Mar"; Autora: Gemma M. Contreras Zamorano).


Las atarazanas del Grao constituyen el ejemplo valenciano más destacado de esta tipología propia de la arquitectura gótica civil. Se trata de un edificio fundamental en una ciudad portuaria como es Valencia, no sólo como equipamiento para la construcción, reparación y almacenaje de barcos y aparejos, sino como lugar activo con múltiples dependencias que permitían la reunión de los máximos dirigentes locales y se instauraban como una muestra de poder de las ciudades.
La construcción de las actuales atarazanas del Grao está fechada entre 1338 y 1377, aunque se conoce la existencia previa de una barraca en el Grao para reparar naves y guardar sus aparejos. Además, la ciudad también contaba con un edificio donde se desempeñaba esta función intramuros, próximo al Puente el Mar, propiedad del gremio de pescadores.
 

Vista interior de las Atarazanas antes de la Restauración.
(Fuente: "Las Atarazanas del Grao de la Mar"; Autora: Gemma M. Contreras Zamorano).


El edificio de atarazanas que ha llegado a nuestros días está formado por cinco naves longitudinales construidas a partir de nueve arcos de diafragma de ladrillo que se apoyan en pilares rectangulares. Las naves están comunicadas entre sí por otros ocho arcos apuntados. Sobre los arcos de las naves se apoyan vigas de madera y el tablero del mismo material, conformando cubiertas a dos aguas protegidas con tejas planas. Se trata de un sistema constructivo muy experimentado en las iglesias de reconquista.
Sin embargo, las atarazanas no se reducían al edificio que conocemos, sino que otras instalaciones fueron ampliando el recinto. En el s. XV, el conjunto del arsenal está cercado por un muro perimetral dónde se asientan, además del cuerpo principal, dos porches construidos posteriormente, cocina, botigues, armería, archivo, almacenes, herrerías, administración, salas de reuniones, un jardín y balsas. Es el momento de mayor actividad de las atarazanas, que coincide además con la hegemonía de València dentro de las ciudades mediterráneas.
 

Imágenes de la reconstrucción de uno los arcos.
(Fuente: "Las Atarazanas del Grao de la Mar";  
Autora: Gemma M. Contreras Zamorano).


Adentrados el s.XVI, Valencia vivió un retroceso que afectó también a la actividad de las atarazanas. Se reconvirtió en un almacén de grano y de artillería, además de lugar de acogida de personajes ilustres. Los siglos posteriores, aunque fueron propicios para el desarrollo del puerto de Valencia y el barrio del Grao, constituyeron el declive de las atarazanas por la falta de inversiones en el recinto, de forma que perderá el terreno hasta el edificio que conocemos hoy, y su función de reducirá a la de almacén. El baluarte pasará a desarrollar las funciones de recepción de autoridades.
En 1802 el gobierno local entrega las atarazanas a la Hacienda Local para salvar una importante deuda adquirida. En 1840 se divide el conjunto y se venden a particulares que las destinarán a usos tan dispares como cine, vivienda particular o talleres.
Ya en el s.XX, en 1949, el edificio es declarado Bien de Interés Cultural y Monumento histórico. En 1982 termina el proceso de expropiación a los antiguos dueños, aunque en 1979 ya se había comenzado a redactar los proyectos de consolidación por parte de los arquitectos Carlos Sánchez y Manuel Portaceli. Este último dirigirá también, a partir de 1990, el proceso restauración y transformación de las atarazanas en Sala de Exposiciones.



 


SHIPYARDS
 

Elevation and floor plan from the restoration project report by Manuel Portacelli.
(Source: “Las atarazanas del Grao de la mar"; Author: Gemma M. Contreras Zamorano).


The Grao shipyards are the most striking Valencian example of the typical features of civil gothic architecture. It is a crucial building in a port city such as Valencia, not only as a place for the construction, repair and storage of boats and equipment, but also as a dynamic place with multiple rooms where the most senior local leaders were able to meet. Eventually it became a symbol of the city’s power. 
The current Grao shipyards were built between 1338 and 1377, although a hut is known to have existed previously in the Grao where boats were repaired and their equipment stored. Moreover, Valencia also had a building within the city walls which fulfilled these functions, located next to the Puente Al Mar, which belonged to the guild of fishermen.
 

Interior view of the shipyards before restoration.
(Source: “Las atarazanas del Grao de la mar”; Author: Gemma M. Contreras Zamorano).


The shipyards building which has survived until today is made up of five longitudinal bays built over nine brick diaphragm arches which rest on rectangular pillars. The bays are connected to each other by eight pointed arches. The arches in the bays support wooden beams and panels which form bay roofs finished with flat tiles. This is a construction system frequently used in churches built during the Reconquista period.
However, at this time the shipyards did not shrink to leave only the building we know today, but rather other facilities were added to the site. In the 15th century, the shipyard complex was enclosed by a boundary wall. Inside said wall, in addition to the main building, were: two porches constructed at a later date, a kitchen, storerooms, an armory, an archive, storehouses, forges, administrative facilities, meeting rooms, a garden and ponds. This was the shipyards’ busiest period, which also coincided with the dominance of Valencia over the other cities on the Mediterranean coast.
 

Reconstruction of one of the arches.
(Source: “Las atarazanas del Grao de la mar”;
Author: Gemma M. Contreras zamorano).


In the 16th century Valencia experienced a period of decline which also affected the activity of the shipyards. The premises were converted back into a storehouse for grain and artillery, as well as accommodation for distinguished figures. The following centuries, although favorable to the development of the port of Valencia and the Grao neighborhood, saw further decline in the shipyards due to a lack of investment in the complex. This resulted in a loss of land and even the building we know today, whose function was reduced to that of a storehouse. The bastion would take on the function of receiving visiting officials.
In 1802 the local government handed over the shipyards to the local tax authorities to pay off a significant debt. In 1840 the complex was divided up and sold to private individuals who repurposed the premises for uses as diverse as a cinema, private residences and workshops.
In 1949, the building was declared a “Bien de Interés Cultural” and a Historic Monument. In 1982 the process of expropriating the building from its former owners was completed, although the consolidation plans had already begun to be drawn up in 1979 by the architects Carlos Sánchez and Manuel Portaceli. Portaceli would also direct, from 1990, the process of restoring and transforming the shipyards into an Exhibition Hall.